Existe esa música de la que jamás fuí contemporánea, que me conmueve más que cualquier hit actual. Las melodías lucen muchas veces con copete tipo
crepé bien sujetado con laca y mucho volumen, hombreras y fajas a la altura de la cintura. Las mujeres que tienen el corazón en la voz y que son capaces de entonar lágrimas y besos. Placer del que disfruto tanto de oír como de kantar.